La fisioterapia está de moda. En la Comunidad de Madrid, donde se encuentran 10 de los 37 centros españoles en los que puede cursarse la carrera, solo un 13% de los estudiantes que han pedido su ingreso lo han logrado.

Y es buena señal, pues siempre es de agrado ver cómo un perfil como el del fisioterapeuta, preocupado por la salud de los demás y sus cuidados, dispuesto a la colaboración y al rigor médico, prolifera en los jóvenes, sobre todo en el colectivo femenino, que representa el 66% del total de los alumnos matriculados.

Pero no solo hay buenas noticias para aquellos que nos beneficiamos de los servicios de estos profesionales, también las hay para aquellos que inician la carrera. Y es que más del 65% es el porcentaje de diplomados que, según datos del Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, encuentra empleo durante el primer año fuera de las aulas.

Por otro lado, el 35% restante lo logra a lo largo de su segundo año como diplomado. Un esperanzador panorama laboral para aquellos jóvenes preocupados por su futuro.

Colaborando con casi todas las especialidades médicas, los campos de actuación en fisioterapia son muy amplios. Al especializarse en Anatomía, Fisiología, Bioquímica, Biomecánica y Psicología, algunas de las asignaturas base más importantes de esta carrera, el fisioterapeuta está plenamente capacitado para prevenir, curar y ayudar en la recuperación de procesos crónicos y demás tratamientos.

Con este bagaje en su formación, el diplomado tiene al alcance de su mano una gran variedad de salidas profesionales, más allá del trabajo como autónomo o en clínicas privadas.  Colegios de integración y educación especial, gimnasios y centros deportivos, residencias de la tercera edad, asociaciones y grupos de autoayuda, requieren los servicios de estos profesionales cada vez más importantes para llevar una vida cada vez más saludable.